«Y si Adelita quisiera ser mi novia
y si Adelita fuera mi mujer
le compraría un vestido de seda
para llevarla a bailar al cuartel.
Y si Adelita se fuera con otro
la seguiría por tierra y por mar
si por mar en un buque de guerra
si por tierra en un tren militar»

Pensar en las mujeres en la Revolución mexicana suele remitirnos, casi por acto reflejo, a aquellas clásicas imágenes femeninas de largas trenzas, que, enfundadas en su rebozo, caminaban al lado de la tropa, a la orilla de las vías del tren o, quizá las más afortunadas, dentro de uno de esos carros de ferrocarril que se convirtieron en casas rodantes; pensamos también en esa idea generalizada de que se unieron a la “Bola” por seguir a algún hombre, por estar con él. Sí, sin duda muchas de esas llamadas “adelitas” estuvieron ahí por esas razones y cumplieron ese rol.
Esas mujeres se convirtieron en referente obligado de aquella lucha armada: solidarias, valientes, entregadas, dispuestas a todo para defender lo suyo: sus pocas pertenencias, la comida que conseguían por ahí, sus hijos, su hombre. Pero más allá de la visión romántica de estas féminas, es importante tener una imagen apegada a la realidad y saber que aquellas no fueron las únicas, sino que hubo otras, muchas más, de diferente origen, con diferentes características y con otras aptitudes, pero igual de comprometidas y convencidas de la lucha, también guerreras.

Mujeres en la Ciudad de México, ca. 1910.
Imagen tomada del libro: Las mujeres en la Revolución Mexicana, 1884-1920, México, Honorable Cámara de Diputados, LV Legislatura, SEGOB, INEHRM, 1992, p. 94.

En la trinchera, ca. 1914.
Imagen tomada del libro: Las mujeres en la Revolución Mexicana, 1884-1920, México, Honorable Cámara de Diputados, LV Legislatura, SEGOB, INEHRM, 1992, p. 68.

Maderistas, 1911.
Imagen tomada del libro: Las mujeres en la Revolución Mexicana, 1884-1920, México, Honorable Cámara de Diputados, LV Legislatura, SEGOB, INEHRM, 1992, p. 58.

Las rieleras, ca. 1915.
Imagen tomada del libro: Las mujeres en la Revolución Mexicana, 1884-1920, México, Honorable Cámara de Diputados, LV Legislatura, SEGOB, INEHRM, 1992, p. 93

Niña soldadera, 1911.
Imagen tomada del libro: Las mujeres en la Revolución Mexicana, 1884-1920, México, Honorable Cámara de Diputados, LV Legislatura, SEGOB, INEHRM, 1992, p. 69.
«La invención de la Adelita»

La maestra rural (detalle), Diego Rivera
Tomado de: La pintura mural de la Revolución mexicana, México, Fondo Editorial de la Plástica Mexicana, 1989, p. 94.

Diego Rivera, El arsenal, fresco, 1928, muro sur, Patio de las Fiestas, Edificio de la SEP, Ciudad de México.
Imagen tomada del libro: Desmond Rochfort, Pintura mural mexicana, Orozco, Rivera, Siqueiros, México, Limusa, 1993, p. 67.

Diego Rivera, La liberación del peón, fresco, 1923, muro sur, Patio del Trabajo. Edificio de la SEP, Ciudad de México.

José Clemente Orozco: La destrucción del viejo orden, fresco, 1926. Escuela Nacional Preparatoria, UNAM.

José Clemente Orozco: La destrucción del viejo orden, fresco, 1926. Escuela Nacional Preparatoria, UNAM.